Me molesta mucho cuando oigo hablar de China con admiración como nación emergente y posible superpotencia del siglo XXI. Porque sé que el desarrollo chino se está haciendo a costa de la falta de libertad y de respeto a los derechos humanos de mil millones de personas. En efecto, China está presente en todo el mundo a través de los famosos bazares que ofrecen los mismos productos nacionales a mitad de precio. Esto es posible gracias a la mano de obra barata, la falta de controles y muchas veces el impago de impuestos y seguridad social. Pero confieso que a mí también me gusta comprar allí de vez en cuando.
Me da lástima porque al fin y al cabo los empleados son las primeras víctimas del sistema. Luego se habla de Brasil, cuyo éxito se basa en buena parte en la explotación de la cuenca del Amazonas; la cual es causa de un genocidio de población indígena y la contaminación y destrucción parcial del pulmón de nuestro planeta. Pero eso no sale en los diarios, porque no interesa. Después viene la India, otro gigante emergente. Un país donde la riqueza sin límites convive con la pobreza y la marginalidad que lleva a la muerte. Si ése es el precio del progreso, yo no lo quiero. Si estos ídolos de barro representan el desarrollo de la humanidad, me temo que no vale la pena.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 12 de febrero de 2013
miércoles, 21 de marzo de 2012
El pulmón del planeta
Así se ha conocido siempre a la Amazonía de Brasil por su gran superficie arbolada que supone una reserva de oxígeno necesaria para la vida en la Tierra. Hoy, día internacional del árbol, quería hablar del peligro real que supone la deforestación del Amazonas. Durante siglos había permanecido casi intacto gracias a la política de protección internacional. Sin embargo, en los últimos años se está deforestando a gran velocidad, debido a intereses económicos. No sólo la minería, sino también la siembra de biocombustibles, por ejemplo son los motivos principales por los que se arrancan los árboles para crear grandes cultivos que resultan más ventajosos para el gobierno de Brasil.
Ya comprendo que un país con una población tan grande necesita espacio para desarrollarse, pero eso no debería ser incompatible con la conservación del medio ambiente. Tal vez el resto del mundo que nos beneficiamos de la vegetación de Brasil, deberíamos compensar las desventajas que mantener esa capa vegetal puedan suponer para sus habitantes. Además, la Amazonía no sólo es una fuente insustituible de oxígeno, sino que también es el hogar de comunidades indígenas en riesgo y de multitud de especies animales y vegetales únicas que pueden ser beneficiosas para la humanidad y, aunque no lo fueran, también forman parte de la riqueza de nuestro planeta.
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